Acoso a los hombres

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Acoso a los hombres

Quisiera comenzar mi escrito con una idea fundamental en el campo del acoso, entendido como violencia repetida y a conciencia, sobre una persona: el acoso no tiene edad ni tiene género. Se produce en todas las edades y sea cual sea el género de la víctima y del agresor.

Lo cierto es que, en la gran mayoría de los casos de acoso existe un abuso de la posición de poder que el agresor tiene sobre la víctima. Sin embargo, en una relación de dos personas, la posición de poder puede ir fluctuando de una a otra: Un niño, en el colegio, puede estar solo y sin amigos un año y al año siguiente destacar y ser más líder. Una mujer puede sufrir acoso laboral durante una época en que está embarazada y centrada en su hijo, para pasar, unos años después, a una posición de jefa y acosar a otro empleado.

Últimamente escuchamos mucho hablar de violencia machista, como aquella ejercida desde la posición de poder que el hombre ha tenido durante muchos años, en la familia y en el mundo laboral, sobre la mujer.

Sin embargo, yo quisiera poner hoy el foco en el acoso de la mujer al hombre. Obviamente será necesario generalizar, con lo que seré injusto pues cada caso de acoso es distinto.

En mi despacho de psicólogo, y en mi tarea como presidente de la Asociación Nacional para la Protección contra el Acoso, me encuentro con muchos casos de acoso hacia hombres. Hablaré hoy sobre el acoso a los adultos, dejando el tema de acoso escolar para otro artículo.

Hay familias donde el poder real lo tiene una mujer. Quizá es la mujer la que trae el dinero a casa. Quizá, por carácter, es más dominadora que su marido. Pero lo habitual es encontrar familias donde el poder se encuentra distribuido: uno trae dinero a casa, uno gestiona las relaciones con los hijos, etc. La mujer pasa unas épocas más dependientes, cuando se encuentra embarazada y criando a sus hijos.

Los casos más comunes de acoso familiar hacia hombres tienen que ver con violencia psicológica. Se le hace sentir inútil o culpable de los problemas familiares, cuando se atraviesa una crisis. Los insultos se convierten en habituales, muchas veces no explícitos sino palabras denigrantes. Un siguiente paso es el divorcio, donde el abuso de la mujer se ve más claro: Chantaje emocional con los hijos, amenazas con denunciar al hombre por violencia de género y arrebatarle así su dignidad y su futuro…

En ocasiones, el hombre ve que pierde todo por lo que lleva años luchando, tiene que pagar una casa donde no vive, unos niños a los que no ve y pierde la esperanza en la vida, lo que le lleva a agresiones y en muchas ocasiones al suicidio.

 

Por | 2019-10-12T06:58:24+00:00 octubre 12th, 2019|Blog|Comentarios desactivados en Acoso a los hombres

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