Acoso y dependencia

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Acoso y dependencia

Hace unos días fui invitado a la Universidad de Segovia para una colaboración sobre el acoso escolar y cómo este afecta a la personalidad del niño y a su manifestación posterior como adulto.

Uno de los temas que comentamos fue que muchas veces el niño acosado se vuelve dependiente. Efectivamente, aunque de forma intuitiva pudiéramos pensar que el niño acosado se mostraría esquivo, evitativo y huidizo, también se muestra dependiente de ciertas personas.

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, es decir, genéticamente programados para establecer relaciones con nuestros iguales y, de esta manera, sobrevivir. No sólo necesitamos a los demás para nuestras necesidades más básicas, como alimento o protección, sino para formar nuestra personalidad, acompañarnos, reforzarnos en nuestras dudas, amarnos, etc. Es decir, nos necesitamos para satisfacer nuestras necesidades emocionales y también al revés, nuestras emociones más fuertes se gestionan mejor con ayuda de los demás. Es por esto que somos seres emocionales; estas emociones complementan a nuestro cuerpo básico y nuestra inteligencia y nos ayudan en nuestra interacción con los demás, a diferencia de los robots que sólo tienen cuerpo e inteligencia pero no emociones.

Cuando un niño es acosado en el colegio, de forma repetida se ve violentado, física y psicológicamente, en el propio grupo en el que pasa gran parte de su día (además de su familia) y que debería ser su modelo donde aprender a socializar, resolver conflictos, etc., pero el niño aún no es un adulto maduro y no sabe cómo reaccionar.

Al sufrir violencia y no ser ayudado dentro de su propio grupo, aprende que sus iguales son hostiles algunos y otros pasivos. No sabe a quién acudir, quizá tiene algún amigo en clase que se mueve entre defenderle a ratos y reír las bromas de sus acosadores para no ser, a su vez, víctima de acoso. Por esto, muchas veces los apegos del niño acosado son inestables y esto lo percibe con miedo. Los adultos, o no se dan por aludidos o no se enteran de su problema, el niño suele tener miedo de que le acusen de chivato o le violenten más sus acosadores si les informa.

Si nos damos cuenta, las relaciones del acosado son pocas y frágiles, el niño las ve con ambivalencia: son sus únicos proveedores de cariño pero no le dan seguridad. El niño acosado vive esas relaciones positivas con miedo, lo que le lleva a la dependencia. Se aferra a ellas con demasiada fuerza, tiene celos y temor al abandono; Pero más miedo tiene a perderlos, lo que aprovechan sus amistades para abusar de él, saben que siempre cuentan con él y hace todo lo que se le pide. Sus amigos a veces le perciben como débil y excesivamente dependiente, por lo que hacen movimientos de distanciamiento, que duelen tremendamente al niño.

Por | 2020-02-20T08:06:13+00:00 febrero 19th, 2020|Blog|Comentarios desactivados en Acoso y dependencia

About the autor:

Licenciado en Ciencias Físicas y Psicología. Presidente y fundador de la Asociación Nacional para la Protección contra el Acoso – ANPAC. He trabajado muchos años en consultoría informática. Mi verdadera vocación es la psicología. Para esto me he preparado los últimos quince años, obteniendo la licenciatura en Psicología con especialidad en Clínica. También he tenido formación en técnicas Mindfulness, meditación y gestión de las emociones.